PALABRAS DE DANIELA, OCTUBRE 2013
DANIELA ROMO AR
 
 

Termina octubre, el mes de la luna más hermosa.
El mes donde comienza a instalarse el otoño.
El mes que se viste de rosa.
El mes que celebra un día internacional de la lucha contra el cáncer de mama.
Empresas, laboratorios, asociaciones, doctores, investigadores, fundaciones, sobrevivientes tratan de llamar nuestra atención y realizan una extraordinaria labor para guiarnos a reflexionar sobre la PREVENCIÓN.

Nos invitan a informarnos, lo cual no es sólo un derecho, sino también una obligación, una amorosa obligación con nosotros mismos, con nuestros compañeros de vida, los hermanos, los padres, los hijos, los amigos. Porque no sólo hay cáncer de mama, no hay sólo mes de octubre... hay ese instante que puede cambiarlo todo, ese instante que puede hasta detener el tiempo, ese instante en que podemos emprender un viaje para saber que no sólo EXISTIMOS sino que SOMOS!

Yo supe que tenía un tumor en mi seno izquierdo un 31 de octubre, hace 2 años. Lo supe en una revisión de rutina, la anual, octubre... y uno piensa ¡que jamás podrá ocurrirle!

Qué fortuna hacer la diferencia entre suerte y muerte, por una simple revisión ¡que acostumbro hace tiempo!
¡Qué fortuna que todo ha evolucionado!
Que se alza la voz de octubre para preguntarnos, preocuparnos y ocuparnos.
¡Qué fortuna llegar a tiempo!!!

No se trata de compartir una historia personal. Esto es algo tan íntimo que cada uno tiene sus ideas, sus maneras para afrontar, abrazar, transitar, aceptar, callar, gritar, renegar, agradecer, vivir esta experiencia. Cada quien tiene derecho a su silencio... ¡al respeto!

He podido compartirlo directamente con quien ha querido, pero no se puede jamás imponer la vivencia propia.

¡No es la única! Pero es lo único que nos permite generar la EMPATÍA que nace del dolor, de las dudas, del miedo, de la incertidumbre, para con ello generar amor, fortaleza, orgullo, ¡luz!

Me siento honrada al poder compartir con quien está y con quienes ya no están habiendo sido espejo y ejemplo. Por ello, lo principal, habiendo realizado el viaje, es dar, transmitir el mensaje de PREVENCIÓN, aprender a tener más respeto por la vida que por la muerte.

Porque, si honramos la muerte, ¿por qué no honrar la vida? Dignificarlo todo. Sólo quien comparte lo más amargo agradece compartir lo dulce.

Estamos hechos de todo lo que es y lo dijo Maruja Torres: "No hay cabida para la mentira ni la desesperanza. Somos polvo de estrellas, evolución constante".

Hay que crear, creer, crecer, evolucionar, aprender, entender, aceptar, tender la mano, REFLEXIONAR, para cada día celebrar el misterio de la hermosa vida!!!

Gracias siempre! Siempre luz, siempre amor!!!

DANIELA ROMO