NADINE, LA HIJA DE LAS ESTRELLAS
DANIELA ROMO AR
 
 

Título del Libro: NADINE, LA HIJA DE LAS ESTRELLAS
Autor: Rubén Aviña

Libro escrito en el género de literatura fantástica que cuenta la historia de Nadine. Procedente de una lejana dimensión del Cosmos, Nadine llega al planeta Tierra con una misión: aprender a escuchar al corazón, dejarse guiar por él y difundir sus mensajes.

Rubén Aviña revela que comenzó a escribir la historia de Nadine a los doce años de edad en un cuaderno escolar, una historia que apenas pudo esbozar en un cuaderno que quedó guardado en un cajón…”Nadine supo aguardar pacientemente hasta que terminé mis estudios y me gradué como Licenciado en Periodismo y, luego de ser director de varias revistas de espectáculos. Nadine es sumergirse en la magia de su relato, entre duendes, hadas y planos místicos”. El prólogo del libro es escrito por Daniela Romo.

Somos un sueño.
Fuimos soñados y llegamos aquí a soñar,
aunque a veces, la realidad pueda devorarnos.
¡Vivan los sueños que vida nos dan!
¡Viva la vida que sueños nos regala!
Siento un pequeño revoloteo, cerca de mi rostro. Es un hada. Me la regaló Rubén. Estoy recostada y, al reaccionar, me encuentro con un ligero sabor a sal. He llorado y estoy abrazada a este libro. Sí, la historia de Nadine, La Hija de Las Estrellas.
Para mi sorpresa, a través de mi ventana, una estrella me devuelve la mirada o la atención. Y descubro que estoy bañada por una luz. La luz de la Luna, mi eterna cómplice que mueve mis mares. Pareciera que me hablara hoy y se alegrara conmigo. Rubén Aviña volvió. Volvió a su niño. Hoy, un niño sabio que puede regalarnos esta historia: la de Nadine, La Hija de Las Estrellas, una alegría para este corazón, alegría que comparto contigo, en el momento en que escribo estas líneas que estás leyendo. Por eso he llorado de alegría y repetiría mil veces la experiencia. En este momento de tantas tristezas, he llorado de alegría. Y una gota de alegría que sepamos crear, transforma océanos de negatividad. Rubén, ¡gracias!
Me sucedió lo que a Dinora, uno de los personajes de esta historia. Me sorprendió mirarme de nueva cuenta al espejo y cuestionarme, buscar a la niña que hay en mí, recurrir a mi inocencia, esa inocencia que a veces se esconde detrás de la pretensión. Todos creamos nuestro propio sentido de la realidad y luchamos contra tantas mentiras... Hoy, Nadine me devuelve la espiritualidad que se siembra, germina, crece aún en lo mundano y existe, para ser hallada y nutrirse en cada acción de cada día. Nadine me ha devuelto hoy, el sentido de los sueños que son el camino real del alma.
Aparentemente, todos necesitamos una historia, un origen, un papel, la identidad... Pero, ¿hace cuánto que no nos miramos en otro? ¿Hace cuánto que no nos miramos a nosotros mismos?... Si todos poseemos la magia, la chispa de la divinidad, conectados con el universo. Seres infinitos, conectados con todo lo que existe. Como dicen los budistas: una sola persona es todo el Universo.
Y sí, en este mundo convulsionado que descubre galaxias a miles de años luz y que, por otro lado, no puede detener la extinción de tantas especies en el planeta, Nadine –gracias, Rubén–, nos da la oportunidad, para hacer un viaje dentro de nosotros mismos. Un viaje a un universo casi inexplorado, que nos devuelve la magia, la música, el canto como una oración, el silencio como la fe de que, aún en soledad, ese cosmos al que pertenecemos, nos escucha y nos devuelve la facultad de creer en él, de creer en nosotros mismos.
Gracias, Rubén Aviña, por compartir la historia de Nadine con todos nosotros, por tener tantos sueños y planes para ella. Yo sólo quiero que muchos lectores la conozcan. Y sé que de esta manera, juntos, haremos una oración con Nadine, por Nadine, por nosotros. Para que sepamos abrir nuestro corazón y corresponder así al Universo, para entender que ¡todos somos hijos de las estrellas!
Daniela Romo