EL DILUVIO QUE VIENE
DANIELA ROMO AR
 
 

Don Silvestre, el cura de un pequeño pueblo montañés, recibe un llamado telefónico de Dios, anunciándole que enviará un segundo diluvio universal. Silvestre tiene la misión de construir un arca y salvar a su aldea, que ha sido elegida para repoblar la tierra. Clementina, que está secretamente enamorada del párroco, está dispuesta a ayudarlo, pero su padre, el alcalde, no cree una palabra de lo que Silvestre dice. El Alcalde sigue oponiéndose a las intenciones de Silvestre y el pueblo, y todo se complica con la llegada de Consuelo, una mujer de la vida fácil, que distrae a todos los varones del pueblo en la noche previa al diluvio, que por instrucciones del Señor, debía estar dedicada a procrear. Dios interviene nuevamente para restablecer el orden otorgándole a Totó, el tonto del pueblo, su virilidad, para que mantenga ocupada a Consuelo. Tras esa noche de pasión, Totó se enamora de Consuelo y le propone matrimonio. Cuando el pueblo se entera de que Consuelo, al convertirse en esposa de Totó, también subirá en el arca con ellos, se rehúsan a seguir construyendo el arca. Silvestre trata de convencerlos, pero finalmente decide arreglárselas solo. Sin embargo, poco a poco, empezando por Clementina, todos se arrepienten y se acercan a ayudarlo, hasta que en un acto de trabajo en equipo, montan el arca y la dejan lista para zarpar. El primer acto termina cuando descubren que el Alcalde ha desaparecido... El Alcalde, que se oculta en la estatua del santo del pueblo, consigue hacer una llamada a las autoridades locales para que detengan a Silvestre en su “demente” plan de subir a todo el pueblo a un arca. Justo a la mitad de la boda de Totó y Consuelo, el Alcalde debe salir de la estatua debido a una imperiosa necesidad y es descubierto, de modo que es apresado y encerrado. Más tarde, Clementina le confiesa su amor a Silvestre, quien se resiste a faltar a su celibato, pero tras consultarlo con Dios, éste le dice que Él nunca ordenó tal cosa del celibato, así que Silvestre es totalmente libre de amar a Clementina. Tras subir a los animales en el arca, Silvestre y todo el pueblo se disponen a zarpar, pero en eso aparecen las autoridades locales, que intentan detener toda la acción. Sin embargo, el diluvio empieza, y como sólo Silvestre y Clementina están a bordo del arca, a Dios le parece bien que sólo ellos se salven. Silvestre se niega a dejar que todos sus feligreses se ahoguen, así que en un acto de rebeldía se baja del arca y esto obliga a Dios a detener el diluvio. Al final todos celebran su salvación con una gran comida. Silvestre le pide perdón a Dios por su rebeldía, y Éste decide acompañarlos en su celebración.

Manolo Fábregas presenta El Diluvio que Viene :: de Garinei y Gionannini :: Producción dirigida en México por Ramón Riba y Antonio Riba :: Escrita por Iaia Fiastri :: Adaptación Manolo Fábregas :: Música de Armando Triovaioli :: Supervisión Carlos Valero :: Dirección Musical Adrián Oropeza :: Escenografía Giulio Coltellacci :: Año 1978

Héctor Bonilla :: Mónica Sánchez Navarro :: Patricio Castillo :: Rebeca D’Vivar :: Arturo García Tenorio :: Daniela Romo

EL DILUVIO QUE VIENE (Banda Sonora)